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domingo, 23 de marzo de 2014

España, Ha muerto Adolfo Suárez, el hombre que condujo España en el proceso de la dictadura al sistema de partidos

Adolfo Suarez, ex presidente español
Adolfo Suárez.
Adolfo Suárez, presidente del gobierno español entre 1976 y 1981, murió este domingo en Madrid a los 81 años de edad.
Adolfo Suárez González (Cebreros, Ávila, 25 de septiembre de 1932) era un político y abogado español que fue el primer presidente (1976-1981) de la democracia, en España, tras la muerte del dictador Francisco Franco (20 de noviembre de 1975). Estaba retirado de la vida pública desde 2003 como consecuencia de una enfermedad neurológica. Por sus servicios al país, el rey Juan Carlos I le concedió el ducado de Suárez.
En una época crítica, como lo fue el tránsito de la dictadura al sistema de partidos, supo utilizar el diálogo y la política del consenso para que España diera sus primeros pasos democráticos tras los 40 años de dictadura que sufrió el país.
Cuando en julio de 1976 el rey Juan Carlos I le encargó la formación del segundo gobierno de su reinado y el consiguiente desmontaje de las estructuras franquistas, Suárez era un gran desconocido para una mayoría del pueblo español. En 1977 fue ratificado por los ciudadanos como presidente del Gobierno en las primeras elecciones generales que se celebraban en España desde 1936, al frente de la Unión de Centro Democrático (UCD).
Suárez fue nombrado jefe del Gobierno sin otro apoyo firme que el del Rey, quien, por cierto, apenas contaba con mucho más respaldo que el de sí mismo: acababa de enojar a los reformistas oficiales de su primer Gobierno (Manuel Fraga, José María de Areilza), muchos franquistas recelaban y todos los demás partidos políticos eran ilegales.
Adolfo Suárez fue capaz de romper las ataduras del franquismo y abrir las puertas de la democracia en España.
En agosto de 1976 hizo efectiva una amnistía para los delitos de motivación política, perseguidos por el régimen anterior. La medida venía siendo reclamada por un amplio sector de la sociedad española. Su gobierno preparó la Ley para la Reforma Política, cuyo contenido planteaba una transición sin rupturas traumáticas con el régimen anterior.
Legalizó los partidos Socialista y Comunista (PSOE y PCE) y los diferentes sindicatos existentes en la época, y fundó la Unión de Centro Democrático (UCD) que aglutinaba las fuerzas democristianas y socialdemócratas del país. Al frente de este grupo político ganó las elecciones de 1977, las primeras celebradas en libertad desde 1936, y siguió en la presidencia del gobierno.
Tras diversas negociaciones multilaterales ( los pactos de la Moncloa), consiguió que se aprobara en referéndum, celebrado en 1978, una Constitución mediante la que España pasaba a constituirse como una monarquía parlamentaria. A partir de ese momento, su posición fue debilitándose, en gran medida debido a la crisis interna que existía en su partido.
El 3 de marzo de 1979, Adolfo Suárez ganaba por segunda vez unas elecciones generales, en el que sería su tercer y último mandato. Ante las divergencias en el seno de su partido, el terrorismo de todo signo y la moción de censura presentada por el PSOE en 1980, el 29 de enero de 1981 presentó su dimisión.
Leopoldo Calvo Sotelo le sucedió al frente del Gobierno. Un año después, abandonó la UCD y constituyó un nuevo partido, el Centro Democrático y Social (CDS) con el que se presentó como candidato a la jefatura del Gobierno, a las elecciones de 1982, que ganó el PSOE con Felipe González al frente, obteniendo solo dos diputados. Suárez participó en las elecciones de 1986 y 1989 con el CDS en las que revalidó su escaño por Madrid.
Para una mayoría de personas, así como para muchos politólogos, Suárez fue el político español "más relevante" del siglo XX, junto con Felipe González.
Lo mejor de Adolfo Suárez, fue su defensa del consenso para encontrar salidas pacíficas a conflictos que parecen imposibles. Como lo defendió ante el Congreso el 27 de octubre de 1977, cuando dijo que "la Constitución y el marco legal de los derechos y libertades públicas no deben constituir el logro de un partido, sino la plataforma básica de convivencia". Muchos echarán de menos a alguien así para afrontar la crisis política, económica y social que vive España en el presente.
Suárez fue una figura clave en la autodisolución de las Cortes franquistas; la legalización del Partido Comunista; la convocatoria de unas elecciones democráticas; la firma, por todas las fuerzas políticas y sociales, de unos pactos para resolver la crisis económica; el restablecimiento de la Generalitat de Cataluña y, finalmente, la aprobación de una Constitución democrática en diciembre de 1978.
A raíz de la muerte de su esposa, Amparo Illana, Adolfo Suárez sufrió una cruel enfermedad que dejó sin recuerdos a quien había sido memoria viva de la Transición aunque, en compensación, le ahorró el dolor de asistir a la muerte de su hija mayor, Marian.
Adolfo Suárez fueuna figura que solo podía mandar con la brevedad que piden los tránsitos: lo hizo durante cuatro años y siete meses, con cinco cambios de gabinete.
Javier Cercas, autor del libro Anatomía de un instante, sobre el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, dice de él, "No era un buen parlamentario, no sabía cómo funcionaban los partidos políticos. Destruyó un sistema político que conocía a la perfección y construyó un sistema político que desconocía por completo. Esa es su tragedia. Por eso su carrera como político democrático fue tan breve"
Desde la discrepancia ideólogica y política, no puedo dejar de valorar los aspectos positivos de su gestión, en una época marcada por los 40 años de la dictadura franquista que España acababa de dejar atrás. De él dijo otro de los pilares de la transición, y uno de los políticos que mejor se comportó con Suárez, el ya fallecido, y lider comunista, Santiago Carrillo que era un "anticomunista inteligente".
Criado políticamente en el Movimiento Nacional (el partido único de Franco, un magma de falangistas, sindicalistas verticales y cargos públicos) sin embargo legalizó el Partido Comunista y otros partidos, promovió la ley del divorcio, se hicieron los Pactos de la Moncloa, acuerdos para la reforma económica y cambios jurídicos como la eliminación de la censura previa, la legalización del derecho de reunión, manifestación, propaganda y asociación y la tipificación de la tortura como delito. Se hizo la Ley para la Reforma Política y se aprobaron los estatutos de autonomía de Cataluña y el País Vasco o la ley de Aministía en 1977.
Renunció en enero de 1981 y el 23 de febrero de ese año vivió un intento de golpe de Estado, con la entrada violenta de guardias civiles y militares en el Congreso en medio de la investidura de su sucesor, Leopoldo Calvo-Sotelo. Suárez se mantuvo sentado en su escaño mientras los diputados se agacharon; la imagen, registrada por las cámaras, quedó en la memoria histórica de los españoles.
Si bien Adolfo Suárez ha muerto hoy, el regimen constitucional, que ayudó a crear en 1978, hace años que está muerto en España debido a las políticas antisociales y autoritarias de los últimos años.
El hombre que dimitió, en sus propias palabras, "para que la democracia no fuera un paréntesis en la historia de España" ha fallecido. - Seguir leyendo: http://www.libertaddigital.com/opinion/federico-jimenez-losantos/las-tres-muertes-de-adolfo-suarez-71085

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