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lunes, 19 de agosto de 2013

Egipto, Tras la dictadura musulmana se impone la dictadura militar

En una difícil encrucijada parece encontrarse Egipto. Tras la dictadura musulmana que intentaba imponer Mohamed Mursi, con la imposición de la ley sharia, como eje central de la nueva constitución y de las normas que debían regir el país, ahora se encuentra controlado por los militares que para imponer sus directrices de gobierno no duda en reprimir y matar a aquellos que osan enfrentar el nuevo orden.
Las autoridades egipcias no han ofrecido hasta el momento un número total de víctimas mortales desde el violento desalojo el pasado miércoles en El Cairo, capital del país, de las acampadas islamistas que pedían la restitución del derrocado presidente Mohamed Mursi, aunque, según las cifras ofrecidas hasta ahora superan los 800 y una cantidad cercana a los 5.000 heridos.
Por su parte, los Hermanos Musulmanes, organización a la que pertenecía Mursi hasta su elección como presidente, hablan de miles de muertos, aunque tampoco han ofrecido un recuento preciso.
El conflicto también se está cobrando un número notable de vidas entre los efectivos de la policía. La cifra se eleva a 70 muertos en los últimos cinco días, según ha informado hoy una fuente del Ministerio del Interior a la agencia oficial Mena. De los fallecidos desde el pasado miércoles 14 de agosto hasta hoy 24 eran oficiales, 24 agentes, 18 reclutas que cumplían el servicio militar en la policía, tres guardias rurales y un funcionario civil del cuerpo, mientras algo más de 500 resultaron heridos de diversa consideración.
El ministro del Interior, Mohamed Ibrahim, aseguró que la policía "continuará con sus sacrificios para preservar la seguridad de la población".
Aunque los militares que se encuentran en el poder insisten que su objetivo es reconducir al país hacia la vía democrática, sus acciones parecen más cercanas a la de los regímenes autoritarios, que usan la represión para eliminar la oposición.
La violencia parece ser su estrategia ante el conflicto, incluyendo disparar a personas desarmadas.
Las fuerzas de seguridad egipcias irrumpieron el sábado en una mezquita de El Cairo tras lanzar gas lacrimógeno a varios centenas de islamistas partidarios del presidente derrocado Mursi, que estaban atrincherados en el interior, de acuerdo con testigos.
El periodista local Shaimaa Awad dijo, a The Associated Press, el sábado que las fuerzas policiales rodearon a los manifestantes que se encontraban dentro de la mezquita Al Fatah, localizada en la plaza Ramsés en el centro de El Cairo, y momentos después se escucharon disparos procedentes del interior y del exterior de la misma.
Según algunas versiones los primeros tiros surgieron desde el minarete de la mezquita, luego empezaron a escucharse por toda la zona sin que nadie supiese desde donde surgían.
La agencia estatal de noticias de Egipto, MENA, reportó que hombres armados dispararon contra fuerzas del gobierno desde el minarete de la mezquita. Canales de televisión del país transmitieron imágenes en vivo de soldados disparando sus fusiles de asalto contra el minarete.
"El imán de la mezquita de Al Fatah confirmó que el minarete tiene dos entradas y solo se puede acceder a él desde fuera de la mezquita, que está bajo control total del Ejército", dijo la Hermandad en su cuenta oficial de la red social de Twitter.
La incursión sucedió luego que el Partido Libertad y Justicia, brazo político de la Hermandad Musulmana, informó en su página oficial de internet que un hijo, Ammar Badie, de su líder espiritual Mohamed Badie murió el viernes, durante los graves enfrentamientos que se produjeron en el  denominado "Día de la Ira". Badie recibió un disparo en la cabeza y otro en el cuello.
El padre del joven fallecido está prófugo después de que las autoridades militares lo acusaran de incitar a la violencia y lo citaran a un juicio el 25 de agosto. Además, en las protestas de la semana pasada murió la hija de otro miembro de la Hermandad Musulmana, el veterano político Mohamed el Beltagui.
La mezquita fue usada como hospital improvisado y morgue tras los enfrentamientos del viernes en el área. Los manifestantes se atrincheraron durante toda la noche ante el temor de ser agredidos por grupos de vigilancia ciudadana o ser arrestados por las autoridades.
Con los islamistas encerrados en la mezquita, fuera se había concentrado un grupo de civiles, muchos de ellos armados con palos, los menos con armas de fuego, que esperaban para recibir a los seguidores de la Hermandad dándoles lo que consideraban su merecido, si es que no se encargaban de ello los agentes o los soldados. "Estamos actuando contra el terrorismo", dijo uno de los civiles, Bassem, de 23 años. Para añadir, "Los Hermanos Musulmanes no han admitido que han perdido el poder y ahora se dedican a atacar edificios públicos y a encerrarse en mezquitas. Son una amenaza a la seguridad, y tenemos que actuar contra ellos. El Ejército necesita nuestra ayuda", según recoge El País en su versión digital.
Durante el desalojo de la misma se produjeron nuevas víctimas mortales, aunque el ejército actuó con mucha mayor mesura que durante los días anteriores, e inclusive ofreció una salida pacífica a los encerrados que temían salir de la mezquita debido a la multitud, contraria a Mursi, reunida en los alrededores y armadas con todo tipo de instrumentos e inclusive alguna arma de fuego. 
Respecto al desalojo de la mezquita el períodico de Colombia El País, escribía en su página web, "El arresto del hermano del jefe de al-Qaida Ayman al-Zawahri estuvo vinculado al allanamiento en la mezquita. Las autoridades dijeron que planeaba movilizar grupos armados en apoyo de los atrincherados en el templo.
Mohamed al-Zawahri, aliado de Mursi, es el líder del grupo ultraconservador Yihadi Salafí que abraza la ideología extremista de al-Qaida. Fue detenido en un puesto de control en Giza, la ciudad de las pirámides cerca de la capital, dijo un funcionario que habló con la condición de no ser identificado por no estar autorizado a hablar con la prensa sobre el caso".
Por otra parte, el Ministerio del Interior de Egipto indicó en un comunicado que más de mil integrantes de la Hermandad han sido detenidos en redadas, por todo el país, en las que les fueron decomisadas armas, bombas y municiones.
La coalición anti militar encabezada por la Hermandad ha hecho un llamado a una semana de protestas, avivando los disturbios en todo el país. La coalición aseguró que no dará marcha atrás hasta derrocar al gobierno asignado por las fuerzas militares que depusieron al entonces presidente Mohamed Morsi el 3 de julio.

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Las autoridades militares egipcias afirmaron ayer que el país está en guerra contra el terrorismo. Al mismo tiempo, acusó a los islamistas que piden la restitución del derrocado presidente Mohamed Mursi de fuerzas extremistas.
"No estamos ante una lucha política", dijo en conferencia de prensa este sábado el asesor del gobierno interino, Mustapha Higazi. "Estamos frente a la guerra librada por fuerzas extremistas", según informaba la CNN. 
Higazi, en un intento para calmar la situación, también quiso mostrar su tristeza por los sucesos de los últimos días y añadió, "Expresamos nuestro más profundo pesar y nuestras condolencias a aquellos que han derramado su sangre".
El asesor presidencial para Asuntos Políticos, Mustafa Higazi, expresó que el pueblo egipcio salió a las calles para rechazar el fascismo teocrático de la Hermandad Musulmana, mientras el gobierno estaría evaluando la disolución de la cofradía islamista. Un informe de Amnistía Internacional reveló el accionar violento y desproporcionado de las fuerzas del orden durante las protestas de la última semana.
En una conferencia de prensa, Higazi sostuvo que fueron los líderes de la Hermandad quienes impidieron un arreglo negociado a la crisis y confirmó la detención de Al Zawahiri, hermano del número uno de la red fundamentalista islámica Al Qaida, en un puesto de control de El Cairo. Las declaraciones del asesor se dieron tras los enfrentamientos producidos durante el desalojo de la mezquita de Al Fatah.
Pero las protestas se replicaron a lo largo de todo el país. Miles de islamistas tomaran las calles en claro desafío a las autoridades apoyadas por el ejército, tras la entrada en vigor del toque de queda. Manifestaciones en El Cairo, Alejandría, Asiut o Minia reivindicaron la restitución de Mursi. Estos enfrentamientos dejaron al menos 70 nuevas víctimas mortales.
Las autoridades egipcias comenzaron a dar señales de que la cofradía islámica podría ser ilegalizada, después de que varios de sus líderes ya hubieran sido detenidos.
El portavoz gubernamental, Sherif Shauki, aseguró que el Ejecutivo estudia los medios jurídicos para disolver la Hermandad, aunque más tarde Higazi matizó esas declaraciones. El asesor presidencial se limitó a aclarar que no hay esfuerzos dirigidos a disolver ningún grupo, sino que toda organización que trabaje en Egipto tiene que estar legalizada con medidas jurídicas para que actúe dentro del marco de la ley. La Hermandad permanece en un status de alegalidad tras la revolución que depuso a Hosni Mubarak en febrero de 2011, después de haber sido ilegalizada por Gamal Abdel Naser en 1954.
Por otro lado, trascendió un informe de la agrupación humanitaria Amnistía Internacional (AI) con testimonios que muestran el desprecio por la vida humana que pusieron de manifiesto las fuerzas de seguridad egipcias en su persecución a los seguidores de Mursi. "Estaban disparando en la puerta del sanatorio", afirmó uno de los médicos que atendía a los heridos, quien agregó que se dio cuenta de lo que sucedía cuando lo llamaron para ir al hospital montado sobre el terreno. "Nada más salir, el hombre que estaba custodiando la puerta recibió un disparo en la cabeza", aseguró. 
Philip Luther, director del programa de Medio Oriente y Norte de Africa de AI consideró que si bien algunos manifestantes usaron la violencia, la respuesta de las autoridades fue desproporcionada.
Para la cooperante española María Luisa Caparrós, que teme la radicalización de muchos de los partidarios musulmanes de Mursi, la violencia se genera a partir de los miembros de los Hermanos Musulmanes. "Cuando veo la prensa, aparecen los hermanos musulmanes como víctimas y el ejército como asesinos, cuando yo lo que veo es que, por ejemplo, en las manifestaciones no son nada pacicifstas. Son los musulmanes los que atacan al ejército", le dijo la española al canal de televisión, de España, Antena3.
Ayer domingo, en un nuevo episodio de violencia, 36 partidarios de Mursi murieron tras intentar escapar cuando estaban siendo trasladados a un centro penintenciario en El Cairo. Para impedir la fuga la policía empleo, según fuentes del ministerio del Interior, gases lacrimógenos.
Al parecer un grupo armado, desde otro vehículo, intentó favorecer la fuga de los detenidos y se inició un intenso tiroteo en el que murieron al menos 36 personas.
Según dijeron fuentes de seguridad a la televisión estatal y a la agencia oficial Mena, los detenidos perdieron la vida durante los enfrentamientos entre los policías que los custodiaban y un grupo armado que intentó liberarlos. Treinta y seis nuevas víctimas mortales que hay que sumar a la extensa lista que se inició a partir del desalojo de los campamentos donde se encontraban agrupados, en señal de protesta al golpe de Estado, los partidarios del derrocado Mursi el pasado miércoles.
"Egipto se va a convertir en un Estado fallido", dijo ayer domingo el senador americano Lindsey Graham, tras regresar de su visita a El Cairo, a la cadena estadounidense CNN. Para, según sus propias predicciones, añadir "La hermandad volverá a la clandestinidad. Al Qaeda acudirá a su ayuda. Y habrá una insurgencia armada, no sólo protestas, en 60 o 90 días".
El general Abdel Fatah al Sisi, jefe del ejército egipcio y nuevo hombre fuerte del país, aseguró ayer domingo que Egipto "no cederá" ante la violencia de los islamistas durante una reunión con los principales jefes militares y de la policía.
"Quien imagine que la violencia doblegará al Estado y a los egipcios debe revisar su postura, no permaneceremos nunca silenciosos ante la destrucción del país", dijo, según fuentes oficiales, en su primera declaración tras el comienzo el miércoles de la sangrienta represión contra los partidarios del derrocado presidente islamista Mohamed Mursi.

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Miembros de las fuerzas de seguridad vigilan la mezquita de Al-Fateh en la plaza Ramsés.

Según el Nuevo Herald, un problema adicional a la actuación de las fuerzas de seguridad son los grupos de jóvenes armados que están formando los "comités populares".
"En el barrio de Dokki, en el centro de El Cairo, algunos vecinos tomaron la mezquita que los islamistas tenían previsto usar como punto de partida para una marcha y colocaron un póster de un policía asesinado, informó un corresponsal de la AFP.
Ningún manifestante estaba presente, temiendo a todas luces la reacción de los "comités populares", grupos de autodefensa formados en general por jóvenes armados que la emprenden contra los hombres barbudos y contra las mujeres que visten el velo islámico integral.
Patrullas ciudadanas detuvieron coches en los que circulaban hombres con barba y les sacaron de los vehículos, indicó el corresponsal".
Ahmed Gomaa, uno de los habitantes, y miembro de las patrullas, que esperaba frente a la mezquita Asad Ibn Al Forat, en Dokki, en el centro de la capital, dijo a la AFP: "los esperamos, juro que los mataremos si se acercan a la mezquita".
Como una aparente señal de la falta de organización de los Hermanos Musulmanes, cuyos dirigentes en su mayoría están presos o andan prófugos, así como de agotamiento tras estos últimos días de  protesta, varios comunicados, contradictorios, anunciaban la anulación, mientras otros pedían la continuidad, de las nuevas manifestaciones programadas para esta semana que acaba de comenzar.
Dos preguntas están sin respuesta tras la expulsión de Egipto, tras el golpe de Estado, de la Unión Africana. ¿Qué papel jugará la Unión Europea en el conflicto?, ¿Y los Estados Unidos con importantes intereses geopolíticos en la zona? En lo que respecta a la segunda pregunta, tenemos una respuesta. Estados Unidos no revisará, o sea no retirará, la ayuda de 1.500 millones de dólares, ni hasta la fecha ha expresado que en el país se haya producido un golpe de Estado.
Varios son los intereses para mantener una buena relación con el gobierno militar:
1.- El apoyo de los generales es crucial para mantener el tratado de paz del país con Israel, conocido como el acuerdo Camp David, firmado en 1979.
2.- Washington también apoya a Egipto en su lucha contra las milicias en el Sinaí, en la frontera con Israel.
3.- El acceso al Canal de Suez es otro tema de interés para EE.UU. Sin ese paso, la Marina tendría que desplegar sus naves por el Cabo de Buena Esperanza, en Sudáfrica.


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