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lunes, 25 de marzo de 2013

México, final de semana sangriento, recrudece la sensación de inseguridad

La violencia ligada al crimen organizado en México dejó el sábado al menos 17 muertos, entre ellos tres policías federales, en los estados de Michoacán, Jalisco (oeste) y Guerrero (sur), informaron autoridades locales y federales. Pero el domingo continuó la ola de violencia en el país dejando más de 43 muertos sólo en este final de semana.
Crimen en México
Los cuerpos de siete hombres fueron hallados en Uruapan, estado mexicano de Michoacán.


El suceso más macabro corresponde al de siete hombres, entre ellos un menor de edad, que fueron ejecutados con un tiro de gracia y sus cuerpos fueron colocados de madrugada en sillas de plástico dejadas en mitad de una avenida de la ciudad de Uruapan, en Michoacán. A la vista de todo el mundo y con letreros atribuidos al crimen organizado. Un funcionario de la fiscalía de ese estado explicó que los mensajes estaban firmados por el grupo delictivo Los Caballeros Templarios.
Las víctimas, según la web del diario mexicano Milenio, se dedicada a limpiar parabrisas o a labores agrícolas, y tenían edades comprendidas entre 26 y 35 años, menos una de ellas que corresponde a un menor de 17 años.
Uruapan, a unos 400 kilómetros de la capital, marcó en el 2006 el inicio de una lucha frontal del Gobierno contra los cárteles de la droga, después de que pistoleros arrojaran cinco cabezas decapitadas en la pista de baile de un club nocturno.
Otra de las víctimas de este trágico final de semana fue el alcade de San Juan Mixtepec, una municipalidad del estado sureño de Oaxaca, quien fue encontrado con un tiro en la sien, junto al policía municipal que le acompañaba.
En Ciudad Altamirano, situada en el estado de Guerrero, la noche del viernes tres policías federales y cuatro civiles murieron luego de que hombres armados con rifles de asalto irrumpieran en un bar de la localidad y abrieran fuego de forma indiscriminada.
En otro incidente del final de semana, la Policía Municipal de Sayula, en el estado de Jalisco, informó el pasado sábado el hallazgo de 23 bolsas de plástico, en cuyo interior se encontraron restos humanos.
Desde fines del 2006, durante el sexenio del anterior presidente Felipe Calderón, más de 70.000 personas murieron en México en la guerra contra el narcotráfico y más de 26.000 se encuentran desaparecidas en diversas circunstancias. Conocer el destino de estas personas es uno de los grandes retos del actual gobierno.
Enrique Peña Nieto, actual presidente del país, se marcó como objetivo, en el discurso que marcaba sus cien primeros días de mandato, lograr la paz en México y garantizar la seguridad de sus ciudadanos. Sin embargo, sus primeros cien días de gobierno se han visto salpicados de sangre y tiros. Desde que el miembro del Partido Revolucionario Institucional (PRI) asumió el cargo, han muerto 3.157 personas en atentados por todo el país.
Uno de los mayores problemas para acabar con esta violencia es la impunidad, según escribe Carlos Puig, para Milenio, el cual dice "Entre el primero de diciembre de 2006 y el 14 de junio de 2012 se registraron en el país 92 mil 48 homicidios dolosos. En el mismo lapso se ha sentenciado como culpables de homicidios dolosos a 679 personas. Solo 0,73 por ciento". El mismo continúa en su artículo publicado a finales del pasado año "Va de nuez y en cristiano: si usted mató a alguien en los últimos seis años, la probabilidad de que esté en la cárcel sentenciado por ese homicidio es menor a uno por ciento. La probabilidad de que le hubieran iniciado proceso: siete por ciento".
Debido a esta situación el turismo está decayendo en los últimos años, pues la sensación de inseguridad ahuyenta a las personas de destinos como el decadente Pacífico mexicano, según lo definía en un artículo Federico Berrueto para el medio mexicano Milenio.
También El País dedicaba un especial a la situación de una de sus ciudades más lindas, en un artículo bajo el título Acapulco:sol, playa y violencia. En el mismo, "la presidenta de la organización de víctimas Causa en Común, María Elena Morera, considera que el problema de Acapulco y de todo el Estado de Guerrero es estructural. “La falta de atención completa de sus gobernadores ha llevado a problemas de pobreza, violencia interna, falta de educación y bajas tasas de empleo. Todo esto conduce a la delincuencia".



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